Cualquier dueño de una mascota quiere que su animal esté bien cuidado y que se sienta querido y parte de la familia.
Sin embargo, en ocasiones se suele perder el equilibrio y se le
proporciona una serie de cuidados innecesarios “por el bien de la
mascota”. ¿Es posible que haya dueños que puedan maltratar de manera
inconsciente a su perro?
Sí, los hay. Cuando se piensa en sus cuidados y en el bien del perro,
muchos de los actos que llevamos a cabo están basados en mitos o
comentarios que hemos oído de otros y que no sabemos cuán ciertos puedan
ser. Por ello hablaremos de esos cuidados que más que hacer bien al
animal, es un modo de maltrato sumergido.
Maltratar a un perro sin saberlo
Como decimos, hay muchos actos que se hacen con toda la buena
intención del mundo, dejándose guiar por los buenos consejos de otros,
pero que al final no hacen más que hacer daño a nuestra mascota. Estas son algunas de esas afirmaciones.
El perro necesita espacio
Debido a esta expresión, muchos dejan a sus perros en jardines o terrazas prohibiéndoles el acceso a la casa.
Es cierto que un can necesita espacio para jugar, para correr, para
saltar y para ser feliz. Aunque, ¿quién conoce la felicidad en
solitario? Tu peludo quiere jugar contigo, con tus hijos, ponerse a tus
pies cuando hace frío y buscar el lugar más fresco de la casa para
ponerse panza arriba cuando hace calor.
Quiere tus caricias, escuchar tus risas, ir corriendo hacia la puerta
cuando te ve llegar. ¿Cómo hará todo eso encerrado? Sí, porque aunque
tu terraza o jardín sea un espacio abierto al aire libre, el perro está
encerrado, privado de poder relacionarse con las personas que quiere.
¿Entiendes que esto es una forma de maltrato?
Los perros pequeños no necesitan salir a la calle
Como son tan pequeños la
casa debe parecerle enorme. Basándose en esto, muchos dueños de perros
pequeños los sacan apenas cinco o diez minutos una vez al día y a veces
ni eso.
A un perro, sea del tamaño que sea, le gusta correr, saltar y respirar aire fresco. No solo les gusta, lo necesitan.
Dependen de ti y de lo que estés dispuesto a darle, ellos nunca te
pedirán más de eso, pero recuerda que si dejas a un can siempre en casa,
estás maltratándolo.
Mejor que no se acerque a otros perros
Esta expresión se utiliza en dos situaciones diferentes:
Cuando el perro es agresivo. Mejor que no se
acerque a otros perros porque si los muerde o los agrede me veré en
problemas. Esta es la excusa que muchos dan, aunque es cierto que a un
can se le puede educar y controlar para que esto no suceda. Pero claro,
negarse a que se relacione con otros es lo más fácil.
Sobreprotección. También se puede querer evitar que
otros hagan daño a nuestro animal y lo sobreprotegemos evitando que se
mezcle con perros sin darnos cuenta que como le estamos haciendo daño en
realidad es de esa manera.
No importa cuál sea nuestra excusa, no es válida. Un perro necesita
relacionarse con otros de su especie, debe socializar para ser un peludo
amable, simpático y feliz. Negarle eso es como maltratar.
Voy a cortarle el pelo en verano
Pensando en nuestras necesidades, creemos que los perros tienen las
mismas y esto no es del todo cierto. El pelo de los peludos no necesita
ser cortado en verano para estar “más fresquito” como dicen muchos. Su cabello es su mayor aislante, tanto para el frío como para el calor.
Por tanto, corta el pelo necesario a tu perro cuando haga falta, olvídate de los mitos y simplemente piensa en lo que es mejor para tu mascota. Ante cualquier duda, nadie mejor que un veterinario para orientarte.
Mi perro necesita hacer ejercicio, voy a cansarlo
Mucha gente cree que su perro hace destrozos en casa o está nervioso porqué necesita más ejercicio o cansarse más y se los llevan a correr, atados a la bici, el monopatín, etc. En realidad un perro, para cansarse sólo necesita pasear suelto (o atado si no es posible) a su aire, pararse a oler todo lo que le apetezca, interaccionar con otros perros....
En el caso de un cachorro, es necesario que pueda jugar a su aire con otros perros, tanto cachorros como adultos y correr si lo desea, pero siempre a su antojo y por iniciativa propia.
Tirar la pelota al perro para que corra y se canse, también es contraproducente: estresa al perro y puede llegar a provocar problemas de agresividad con otros perros. Cuando salgas a pasear a tu perro, deja los juguetes en casa y busca lugares con muchos olores y otros perros con los que se pueda relacionar.
Le he puesto un collar de (ahogo, castigo, impulsos eléctricos) para educarlo
Los collares de ahogo, castigo o descargas eléctricas son auténticas herramientas de tortura. Están prohíbidos en muchos países, tanto su venta como su uso. En Barcelona ciudad, Madrid y otras poblaciones se ha prohibído su uso por normativa municipal.
Si tu perro tira de la correa o no obedece cuando lo llamas, contacta con un educador/a canino en positivo que te enseñe a educar a tu perro correctamente sin ningún tipo de maltrato y sin ningún tipo de herramienta de tortura, aversiva o que le provoque algún daño (físico o psicológico).
El bozal no es un castigo para el perro, es sólo un accesorio más que puede ayudar a tu perro en muchas situaciones. El bozal debe usarse de forma correcta y positiva. ¿Qué NO DEBE HACERSE NUNCA con el bozal?:
Utilizarlo sin haber habituado antes al perro a llevarlo: lo más probable es que el perro perciba el bozal como una molestia y su percepción del bozal vaya empeorando
cada vez que se le coloca a la fuerza. Cuando las malas experiencias se
repiten, los perros pueden intentar escapar o llegar a defenderse de
forma agresiva cuando ven que el propietario está a punto de ponerle el
bozal.
Utilizar los bozales de tubo de forma prolongada: además de ser prohibido su uso en algunos municipios, utilizarlos durante más que unos pocos minutos seguidos puede ser perjudicial para el perro.
Utilizarlo solo como medida excepcional en los momentos críticos (p.ej. solo durante la visita veterinaria o solo durante otra situación desagradable): el perro acaba asociando el bozal con algo desagradable y se hace más complicado utilizarlo más adelante. Llevar el bozal debería ser una actividad normal para el perro, así que se debería introducir en la rutina diaria del perro y ponérselo de vez en cuando incluso cuando no necesita llevarlo
Utilizar el bozal para resolver un problema de miedo o agresividad sin hacer ningún ejercicio especifico
para cambiar la percepción que el perro tiene del estímulo que provoca
la reacción de miedo o de agresividad. Si se utiliza simplemente como
herramienta prevenir mordidas, lo más probable es que el problema de
conducta empeore. En cambio, si se utiliza como medida de seguridad
dentro de un plan de modificación de conducta, es una ayuda preciosa
para trabajar en seguridad.
Utilizar el bozal para conseguir que dos perros dejen de pelearse.
Los perros se pueden pelear y hacer daño incluso teniendo el bozal
puesto y el conflicto que tienen no solo puede seguir estando sino que
puede empeorar. En cambio el bozal se puede utilizar como medida de seguridad mientras se realizan ejercicios para que los perros cambien la mala percepción que cada uno tiene del otro.
Utilizarlo para evitar que el perro realice destrozos cuando se queda solo en casa: tanto si se trata de un problema de ansiedad por separación como si son destrozos relacionados con una falta de estimulación ambiental, el bozal no resuelve el problema
y podría incluso empeorarlo. Además el perro podría hacerse daño al
intentar quitarse el bozal o acabar realizando otros comportamientos
problemáticos.
Utilizarlo para evitar que el perro ladre: los ladridos excesivos pueden tener muchas explicaciones y a menudo se relacionan con problemas de ansiedad.
Dejar al perro con el bozal puesto para que no ladre no resuelve y
puede incluso empeorar el problema que provoca el ladrido. Si el perro
tiene un problema de ladrido excesivo es fundamental identificar el
origen del problema y solucionarlo.
Utilizarlo para castigar al perro: el uso de bozal para
castigar al perro, junto con otras técnicas que se basan en la
manipulación física y en la confrontación directa para modificar el
comportamiento del perro, puede provocar reacciones agresivas (Herron et
al., 2009). En el estudio de Herron et al. (2009), el 25% de los perros que han recibido este tipo de manipulación han reaccionado de manera agresiva.
Además cuando se utiliza de esta manera el simple hecho de sacar el
bozal para castigar al perro puede desencadenar una reacción agresiva
por parte del perro.
Confiar al 100% en el bozal: el bozal se puede romper o estar
mal colocado y el perro se puede encontrar sin bozal justo en el
momento menos oportuno. Tener el perro atado puede ser un buen plan B
para los momentos críticos.
Dejar al perro con bozal y sin supervisión.
Un bozal bien utilizado, es una herramienta que puede ser útil: no la desperdicies con un mal uso.