miércoles, 3 de septiembre de 2014

PERSONALIDAD DE LOS PERROS Y ESPERANZA DE VIDA

perro-senior
Un nuevo estudio ha identificado que existe una relación directa entre la personalidad de un perro, cuánto vive y cuánta comida ingiere.

A través de la domesticación de los canes, los humanos iniciaron un experimento de selección artificial de personalidad sin darse cuenta. Los cuidadores de perros eligieron individuos basándose tanto en su aspecto como en rasgos de su comportamiento (la actividad, la agresividad y la docilidad, entre otros) con el fin de amoldar cada raza al desempeño una tarea específica. Pero simultáneamente también estaban seleccionando rasgos del metabolismo y la longevidad, según ha demostrado un estudio de la Universidad Sherbrooke (Canadá). Así por ejemplo, las razas más obedientes viven más tiempo que las desobedientes. Y las más agresivas tienen un mayor gasto energético, lo que les conduce a ser más "glotonas", tal y como desvelaban los investigadores en la revista American Naturalist.

Los autores concluyen que los rasgos de la personalidad están ligados a muchos aspectos claves de la vida de un animal, como los requerimientos energéticos, la velocidad de crecimiento, la edad a la que se reproducen o la esperanza de vida. Y esto podría ayudarnos a entender las causas y consecuencias evolutivas de los diferentes rasgos del carácter de un individuo, también en los seres humanos.

Fuente: Muy Interesante.

martes, 5 de agosto de 2014

LOS PERROS Y GATOS SIENTEN EL AMOR COMO LOS HUMANOS

Desde hace más de 10 mil años, el hombre empezó a relacionarse con otras especies animales, con un interés más allá de la supervivencia. Con el paso del tiempo, y por necesidad básica, apareció la domesticación, “acción de acostumbrar a la vista y compañía del hombre al animal fiero y salvaje” (RAE, 2014).
Podríamos decir que esta relación, a base de favores mutuos, ha generado diferentes tipos de reacciones: por ejemplo, hay quienes optan por mantenerse alejados de cualquier interacción con animales; o, por el contrario, aquellos individuos quienes generan un apego similar al de una relación marital o filial. E incluso, en ocasiones llegamos a considerar que la mascota reacciona de una manera especial sólo con uno mismo; cuando, en realidad, y de acuerdo con la ciencia, se trata de un condicionamiento ante ciertos estímulos.

Con todo, estudios neuroquímicos recientes comprueban que ciertos animales, como los perros y los gatos, secretan la misma hormona, la oxitocina, que los humanos durante circunstancias íntimas y afectivas. La oxitocina, del griego ὀξύς,”rápido”, y τόκος, ”nacimiento”, es una hormona relacionada con el afecto, el reconocimiento y establecimiento de las relaciones interpersonales; razón por la cual, se le ha llegado a apodar “molécula del amor” o “molécula afrodisíaca”.

Mientras que en las mujeres, la oxitocina se libera durante la actividad sexual, la gestación y el parto para establecer vínculos afectivos, en los humanos en general, esta hormona aumenta la confianza y autoestima, reduciendo el miedo social. Esto es debido a que la molécula inhibe la amígdala, área cerebral encargada de las respuestas al miedo y a la agresión.

De acuerdo con el estudio de Paul Zak, tanto las mascotas (en especial los perros) como los humanos también secretan la oxitocina después de haber jugado juntos; Por consiguiente, conforme esta hormona aumenta en el animal, incrementa sus años de vida. A diferencia de los gatos, los perros parecen tener un vínculo más fuerte con sus dueños, secretando más de esta molécula. Por el otro lado, también se descubrió que los perros ayudan a reducir el estrés (más que los gatos). En consecuencia, sus dueños tienden a confiar más en extraños, evitando emitir prejuicios.

El estudio se llevó a cabo en un refugio de animales en Arkansas, EE.UU. Ahí se tomaron muestras de sangre de un perro doméstico y una cabra, quienes solían jugar entre ellos. El objetivo era dejar que jugaran libremente para que, después de 15 minutos, se pudieran obtener las muestras. Así se descubrió que el perro tuvo un incremento del 48% en sus niveles de oxitocina; lo que quiere decir que se sentía cierta cercanía con la cabra, considerándolo como su “amigo”. Mientras que la reacción de la cabra fue un incremento del 210%, permitiendo especular que ella estaba ciertamente enamorada del perro. De hecho, el autor de la investigación explica que: “La única vez que he visto un rápido aumento de la oxitocina en humanos es cuando alguien ve a un ser amado, se siente atraído por alguien o muestra una enorme bondad.”
En consecuencia, así como los humanos también pueden sentirse atraídos y amar genuinamente a alguien, es posible que los animales (en especial los perros) también lo sientan. Por ello, es indispensable poder tanto respetarlos como ofrecerles el mayor cariño posible. Es poder regresar aquello que ese ser vivo nos ofrece humilde y desinteresadamente.

lunes, 14 de julio de 2014

SIMILITUDES ENTRE EL CEREBRO HUMANO, EL CANINO Y EL FELINO

Desde hace más de 10 mil años, el hombre empezó a relacionarse con otras especies animales, con un interés más allá de la supervivencia. Con el paso del tiempo, y por necesidad básica, apareció la domesticación, “acción de acostumbrar a la vista y compañía del hombre al animal fiero y salvaje” (RAE, 2014).

Podríamos decir que esta relación, a base de favores mutuos, ha generado diferentes tipos de reacciones: por ejemplo, hay quienes optan por mantenerse alejados de cualquier interacción con animales; o, por el contrario, aquellos individuos quienes generan un apego similar al de una relación marital o filial. E incluso, en ocasiones llegamos a considerar que la mascota reacciona de una manera especial sólo con uno  mismo; cuando, en realidad, y de acuerdo con la ciencia, se trata de un condicionamiento ante ciertos estímulos.

golden gato
Con todo, estudios neuroquímicos recientes comprueban que ciertos animales, como los perros y los gatos, secretan la misma hormona, la oxitocina, que los humanos durante circunstancias íntimas y afectivas. La oxitocina, del griego ὀξύς,”rápido”, y τόκος, ”nacimiento”, es una hormona relacionada con el afecto, el reconocimiento y establecimiento de las relaciones interpersonales; razón por la cual, se le ha llegado a apodar “molécula del amor” o “molécula afrodisíaca”.

Mientras que en las mujeres, la oxitocina se libera durante la actividad sexual, la gestación y el parto para establecer vínculos afectivos, en los humanos en general, esta hormona aumenta la confianza y autoestima, reduciendo el miedo social. Esto es debido a que la molécula inhibe la amígdala, área cerebral encargada de las respuestas al miedo y a la agresión.

De acuerdo con el estudio de Paul Zak, tanto las mascotas (en especial los perros) como los humanos también secretan la oxitocina después de haber jugado juntos; Por consiguiente, conforme esta hormona aumenta en el animal, incrementa sus años de vida. A diferencia de los gatos, los perros parecen tener un vínculo más fuerte con sus dueños, secretando más de esta molécula. Por el otro lado, también se descubrió que los perros ayudan a reducir el estrés (más que los gatos). En consecuencia, sus dueños tienden a confiar más en extraños, evitando emitir prejuicios.

El estudio se llevó a cabo en un refugio de animales en Arkansas, EE.UU. Ahí se tomaron muestras de sangre de un perro doméstico y una cabra, quienes solían jugar entre ellos. El objetivo era dejar que jugaran libremente para que, después de 15 minutos, se pudieran obtener las muestras. Así se descubrió que el perro tuvo un incremento del 48% en sus niveles de oxitocina; lo que quiere decir que se sentía cierta cercanía con la cabra, considerándolo como su “amigo”. Mientras que la reacción de la cabra fue un incremento del 210%, permitiendo especular que ella estaba ciertamente enamorada del perro. De hecho, el autor de la investigación explica que: “La única vez que he visto un rápido aumento de la oxitocina en humanos es cuando alguien ve a un ser amado, se siente atraído por alguien o muestra una enorme bondad.”

En consecuencia, así como los humanos también pueden sentirse atraídos y amar genuinamente a alguien, es posible que los animales (en especial los perros) también lo sientan. Por ello, es indispensable poder tanto respetarlos como ofrecerles el mayor cariño posible. Es poder regresar aquello que ese ser vivo nos ofrece humilde y desinteresadamente.

Fuente: ecoosfera