viernes, 2 de febrero de 2018

PERROS AGRESIVOS

Cualquier raza puede ser agresiva, pero la causa no está en el perro

Según un estudio de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena los perros son capaces de interpretar el comportamiento humano, porque nos estudian continuamente y se esfuerzan por entendernos. “Los perros ya hacen un esfuerzo enorme por entender nuestros gestos e incluso lo que les decimos. Ahora nos toca a nosotros”, sostiene Ingrid.
Entender las necesidades del perro desde el primer momento y adiestrarle desde cachorro para vivir en sociedad evitará males mayores en un futuro: problemas de comportamiento, posibles situaciones incómodas conflictivas e incluso abandonos. El perro se sentirá más comprendido y mucho menos estresado en su día a día y el amo más conectado a su mascota, seguro y tranquilo con su animal de compañía.
Entender al perro y adiestrarle desde cachorro hará que el animal se sienta más comprendido y menos estresado”

Esta es una de las grandes tareas pendientes en España, según esta psicóloga canina (I. Ramón) que ha trabajado en países donde la relación humano-perro es mucho más avanzada. “En otros países como Reino Unido o Estados Unidos ocurre algo totalmente inverso: en esos países la gente tiene muy asumido que a un cachorro hay que educarlo lo antes posible y que esto debe hacerlo un profesional, así que lo primero que hacen es apuntarse a clases de cachorros”.

Sería como el equivalente a tener un niño y llevarlo al colegio, indica. Además, los propietarios de animales tienen el hábito de llevarlos a clases de obediencia, tanto en grupo con privadas: “De esta manera se ahorran muchos de los problemas más comunes en la convivencia con perros y crean un mejor y mayor vínculo con el perro”, comenta.


En España, esto se hace poco. Nos encontramos entonces con perros adultos poco equilibrados, muchas veces porque se ha obrado mal por desconocimiento. ¿Los errores más comunes a la hora de educar? “Socializar al perro incorrectamente, pegarle o estresarle cuando no hace lo que ellos quieren sin habérselo enseñado”, comenta la profesional en educación canina.

La agresividad: el principal motivo de consultas a adiestradores
 
Educar al perro desde cachorro con ayuda profesional evita muchas situaciones futuras de conflicto. “Los principales problemas por los que nos contratan en España son agresividad y ansiedad por separación”, explica Ingrid. La agresividad puede llevar a sustos e incluso a la muerte, como ocurrió a una mujer de 40 años que apareció muerta en su domicilio de Madrid a causa de las mordeduras de uno de sus perros.
En países como Estados Unidos o Reino Unido los propietarios de perros tienen la costumbre de llevarlos a adiestradores desde cachorros, como a un niño al colegio”

La agresividad es un tema preocupante para cualquier amo de perro, que se ve frustrado cuando se descontrola la situación y se siente incapaz de dominar al animal. Pero el perro, según destaca Ingrid, ante todo intenta evita el conflicto. Sin embargo, recurre a la agresividad como una herramienta para defenderse ante una situación que le incomoda. El problema es que hemos negado esa capacidad al perro, y nos escandaliza cuando utiliza su naturaleza animal.

“El estándar de exigencia que tiene un perro no se lo presuponemos a ningún otro animal. Por ejemplo, si hay un cocodrilo con hambre y tu le metes la mano en su comida, a pocos nos sorprendería que defendiera su comida y nos mordiera; en cambio, de un perro se considera un ultraje que haga exactamente eso. Son comportamientos que se pueden y se deben enseñar (correctamente) para una convivencia sana, pero que muchas veces se le exigen al perro porque es lo que ‘debe’ hacer”.


“Un perro que necesita llegar a gruñir e incluso te muestra los dientes o muerde indica que está claramente en conflicto contigo. Te está diciendo que hay algo en la situación que no le gusta, que está incómodo, que por favor pares. Y si no es el caso, necesitará defenderse. Sea cual sea la razón, el gruñido e incluso el mordisco son la punta de iceberg”, continúa.
En estos casos, en lugar de acudir al castigo (algo que solo aumentará la agresividad o romperá vuestra relación y lo convertirá en una bomba de relojería), la experta explica que “hay que descubrir la raíz del problema (dolor, miedo a ser tocado, posesividad de recursos, estrés, malas asociaciones, etc…). Cuando la trabajemos, eliminaremos todas estas advertencias automáticamente”, sostiene.
El mal comportamiento es la razón del 11% de los abandonos de animales de compañía”

Tratar la agresividad en perros
 
La agresividad es un problema que trae de cabeza a los dueños. Tanto es así que según datos de la Fundación Affinity, el mal comportamiento es la razón del 11% de los abandonos de animales de compañía, muy por delante del fin de la temporada de caza, por ejemplo.
¿Cómo trata un profesional un problema de agresividad en un animal que ha adquirido ese comportamiento? “Lo primero que trabajo son los niveles de estrés para proporcionarle más calma al perro y que así sea capaz de aprender, además de mejorar automáticamente su calidad de vida. Una vez se consigue esto (y nunca antes) se le puede enseñar al animal otras maneras de vivir esa situación, comportamiento nuevos y soluciones diferentes a las que está tomando hasta ahora”, explica la psicóloga canina.


Es importante saber que este problema puede afectar a cualquier raza, no únicamente a las consideradas como PPP (Perros Potencialmente Peligrosos). Por eso esta educadora canina está muy en contra de esta calificación.
“Es una ley sin ninguna base científica y que no ha servido más que para una cosa: condenar a millones de perros al estigma social a acabar abandonados y con muy pocas probabilidades de adopción, ya que el camino para hacerlo está lleno de trabas”, sentencia.
Catalogar a unas razas como PPP es “condenar a millones de perros al estigma social a acabar abandonados”

Aun así, no son pocos los países europeos donde está directamente prohibido tener perros catalogados como razas potencialmente peligrosas. “En algunos países parece ser que es más fácil, barato y provechoso prohibir que educar. El miedo social creado también influye y el hecho de que se tengan perros sin tener conocimientos previos tampoco ayuda”.

El líder de la manada. ¿Cómo educar a un perro?
 
Otro de los conceptos que se han hecho famosos en estos últimos años y que es muy criticado por esta adiestradora es el de educar siendo “el líder de la manada”: “Cuando enseñas a un perro así, te hace caso porque te tiene miedo y quiere evitar el castigo y los efectos para él son devastadores”.
El problema de esto es que mucha gente que utiliza este método “no observa los signos de miedo que expresa el perro y se piensa que porque ha dejado de hacer un comportamiento es gracias a que ellos han sido ‘líderes o machos alpha’”. Mentira
La realidad es que “el perro se está inhibiendo por miedo al castigo. Una vez el “educador” desaparezca o la motivación para hacer el comportamiento sea más alta, volverá a surgir, y normalmente con más intensidad. Un líder enseña, educa, saca lo mejor de ti, lo potencia y te anima a seguir tu destino. Lo contrario de esto es un dictador”.
Un líder enseña, educa, saca lo mejor de ti, lo potencia y te anima a seguir tu destino. Lo contrario de esto es un dictador”

Educar en positivo
 
Entonces, ¿cuál es el método? “El adiestramiento en positivo, un método que requiere de grandes conocimientos de cómo siente, vive y aprende un perro”, explica. “No hay necesidad de correcciones, ya que al facilitarle el camino para que solo lo pueda hacer bien, el perro aprende directamente lo que queremos que haga. Y si para él es beneficioso (y ese es nuestro trabajo, hacer que lo sea) lo repetirá sin ningún problema”.
Es mucho más que solo dar premios: “Es entender al perro, guiarlo y darle lo que quiere a través de un comportamiento que nosotros valoramos como correctos. Todo ha de ser divertido para los dos, ¡se aprende jugando!”, dice Ingrid.


“Lo primero que debemos entender es que si un perro hace algo es porque hay un beneficio para él, aunque a nosotros a primera vista no nos lo parezca. Por ejemplo, si un perro tiene miedo a que otros perros se le acerquen, puede haber aprendido a ladrar e incluso mostrar signos más evidentes de agresividad, para así conseguir que otros perros se alejen y le dejen tranquilo”.
Esta conducta puede ser problemática para nosotros, pero para el animal es efectiva y por eso la lleva a cabo. “Aquí es donde necesitamos a un buen profesional para que nos ayude a cambiar la percepción del perro, a hacerle positiva esa situación que vive como negativa”, comenta la adiestradora.
Una conducta que puede ser problemática para nosotros, para el animal puede ser efectiva y por eso la lleva a cabo”
Porque para tener una sociedad con perros equilibrados solo hay un camino: un mejor entendimiento entre humanos y caninos. Los perros ya están haciendo su esfuerzo con la gran capacidad de adaptación. Ahora faltamos nosotros.
Para tener una sociedad con perros equilibrados solo hay un camino: un mejor entendimiento entre humanos y caninos”

Fuente: La Vanguardia.

viernes, 26 de enero de 2018

MI PERRO NO ES UNA MASCOTA, ES MI FAMILIA

A menudo suelen decir que quien nunca ha tenido una mascota, quien nunca ha descubierto lo que es vivir con un gato cautivador o con un perro obsesionado en pedirte un poco de atención, no sabe lo que es el amor más puro y desinteresado…Ese que se ofrece a cambio de nada, el que carece de resentimientos y que calladamente, y a través de pequeños detalles, va haciendo de tu vida un escenario más plácido, agradable y auténtico.
Entendemos el término mascota como a ese animal domesticado que convive con los seres humanos. Sin embargo, podríamos decir que esta idea va más allá: no sólo convive, son parte esencial de la propia familia.
Es posible que para mucha gente esta idea sea difícil de entender, en especial si nos centramos solo entender la palabra familia como esa unión a través de la sangre que establece un tipo determinado de relación y parentesco.
Ahora bien, en realidad esta palabra contiene muchos enfoques. En ocasiones, la sangre no es bastante para “crear familia”, porque son los vínculos basados en la reciprocidad, las relaciones significativas y esa autenticidad del día a día la que nos une, la que hace que necesitemos a nuestro alrededor tanto a personas como animales.
Toda emoción positiva, venga de donde venga nos enriquece y nos hace crecer. Así pues, no pasa nada si a nuestras mascotas les hacemos cada día ese hueco en el sofá junto a nuestras parejas o nuestros hijos.
Puede que alguien se ría si les explicas que cada mañana te viene a despertar tu gato, o si tu perro te intuye antes tus tristezas que tu propio padre.
También ellos forman parte de nuestra vida emocional, y por ello, los acogemos, los integramos y los reconocemos como parte íntima de nuestro microcosmos particular. De nuestra familia.

Cuando somos adoptados por una mascota

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¿Has experimentado ya lo que supone ser adoptado por una mascota? Cuando un animal llega a nuestra vida nos observa con timidez y asombro, porque el mundo de los humanos es a veces demasiado complejo para él.
Las personas somos volubles, almacenamos momentos de ira e instantes de felicidad, en ocasiones practicamos el rencor y lo que hoy no nos gusta mañana nos apasiona. En cambio ellos, los gatos, los perros, son siempre iguales y solo esperan una cosa: que los quieras.

Cuando somos adoptados por una mascota cambian muchas cosas en nuestro interior de las que no nos damos cuenta. Sin embargo ellos, a través de sus miradas limpias, juguetonas y sinceras, saben leer muchas más cosas de las que pensamos.
– Al adoptar a una mascota descubrimos de pronto, que somos el centro de atención de un animal, quedepende de nosotros… y nosotros de ellos. Adoramos ese instante en que llegar a casa, y ser recibidos con esa alegría desbordante.
– Ellos necesitan ser integrados en la familia como un miembro más. Les gustan las rutinas, los hábitos y que siempre les tratemos de la misma forma, sin incongruencias.
– Cuando la adopción se convierte en plena integración, todos cambiamos un poco. Ellos se vuelven protectores, somos sus vínculos más estrechos, sus referentes, su manada, y su regazo de la tarde donde echar una siesta.
– Ellos, para nosotros, son ese desahogo emocional de cada día, nuestros confidentes silenciosos, el consuelo de las tristezas y la explosión de los instantes de risas y distensión.
Cuando somos adoptados por una mascota nuestra familia se hace más grande, y nuestro corazón más fuerte. Cuidarlos será entonces una obligación, pero quererlos, es el mejor de los privilegios.

Mi mascota es única, y yo soy único/a para él

Si hay un aspecto gratificante a la hora de integrar a un perro o un gato en nuestra familia, es la sensación de que somos el centro de sus existencias. No pasa nada si un día te levantas de mal humor, o si hoy la jornada ha terminado de la peor forma posible y has fracasado en tus objetivos…
Para ellos, para nuestros animales, siempre somos los mismos pase lo que pase. No importan tus errores, tus descuidos, tu aspecto y aún menos cuál sea tu pasado. Ellos viven el momento presente y solo saben demostrarte que  eres alguien que merece ser amado/a
En ocasiones, ataviados como vamos con nuestras preocupaciones diarias, con nuestras prisas y responsabilidades, no nos damos cuenta de cómo nos atienden las miradas de nuestros perros, de nuestros gatos… Y es algo que deberíamos hacer.
Ellos viven cada momento de la forma más plena posible. El ayer no existe y el mañana no tiene sentido,solo ansían pasar un buen rato contigo, esperando siempre que sea el mejor, el más intenso distendido y feliz.
No son exigentes, nunca te juzgarán y tienen la sutil habilidad de sacar lo mejor de ti. Cuando llegas a casa con la tristeza pegada en tu rostro, ellos, tus mascotas, tu familia, saben como desvanecer tus penas al instante.
Siempre aceptan un abrazo, una caricia y una palabra amable. Se dejan querer esperando que tú hagas lo mismo. Son criaturas leales que hacen nuestro día a día una aventura de anécdotas, de instantes amables que siempre dormirán en el mejor lado de tu corazón.
 Fuente: Rincón del Tibet

viernes, 19 de enero de 2018

¿LOS ANIMALES TIENEN ALMA?

Hoy en día el estudio que se realizan a nuestros animales de compañía, son cada vez más exhaustos y certeros. Los descubrimientos que van aportando las investigaciones, hace pensar que nuestros queridos amigos, sobre todo perros y gatos, tienen emociones e incluso conciencia, tan solo basta observar sus miradas, sus actos hacia nosotros, el amor que nos profesa. Todo aquel que tenga un animal de compañía sabrá de lo que hablamos. Entonces a nosotros nos salta esta pregunta;
¿Si tienen emociones, sentimientos, conciencia? ¿Porqué los animales no van a tener Alma?
En el mes de Diciembre del 2014, saltó a las noticias unas declaraciones del Papa Francisco que hacían referencia al lugar donde iban los animales cuando morían y es que el pontífice, citando al apóstol Pablo, dijo: “Un día veremos a nuestros animales de nuevo en la eternidad de Cristo. El paraíso está abierto a todas las criaturas de Dios”, lo que lleva a decir que los animales tienen alma.

Todo vino a raíz de que un niño se acercara al Santo Padre comunicándole que su perro había fallecido, a lo que el Papa, consolándolo le afirmó que “su perro iría al cielo“.
La polémica no tardaría en saltar dentro del Vaticano entre los más conservadores, que lo interpretan como un cambio en el catolicismo y consideran que los animales no tienen alma. Tema que ha sido de mucha controversia, ya el Papa, Juan Pablo II afirmaba que los animales tienen alma y por el contrario Benedicto XVI en el año 2008 declaraba que no.

Independientemente de lo que afirmen los pontífices y las opiniones del interior del vaticano,  este es un tema del que cada persona tiene su propio criterio, sin tener nada que ver con el veredicto de religiones o por lo que otros pongan en juicio.

¿ Los animales tienen alma?

Podría ser posible, si la tenemos los seres humanos.
¿Y si reparamos en una cuestión? Si a la palabra animal, le quitamos la “L” lo que queda es, ANIMA y ¿qué es sino el ánima?…  pues, el Alma.

Por otro lado si los animales tienen conciencia, también existe la posibilidad de que tengan alma. Y decimos que los animales tienen conciencia porque un grupo de científicos, entre ellos Stephen Hawking, tras las investigaciones realizadas aseguraron que los animales sí que tienen un visible grado de conciencia. Los animales tienen  en su cerebro los substratos que llegan a la conciencia, según los datos, los animales sobre todo esos que tenemos en nuestra compañía  poseen bastantes  más capacidades de la que se pensaba.
Habrá muchos que lo califiquen de ridículo, lo que demuestra lo arrogante que somos la humanidad al creernos únicos y exclusivos en ciertos aspectos y es porque olvidamos que el mundo no está creado para nosotros, sino que fuimos creados en él.

Entonces ¿dónde van nuestras mascotas cuando mueren?


Todas aquellas personas que amamos a los animales seguro que pensamos que nuestra mascota cuando fallece no se va para siempre y que a pesar de la tristeza que nos embarga tras su muerte, nos aferramos a que hay “otro lado” para ellos también, y que el alma de los animales viajan a un lugar donde seguirán siendo felices.
Hay un libro que recomiendo  escrito por Laila del Monte que se titula “¿Por qué lloráis lo que no muere?”  En él explica la transición de los animales hacia el más allá después de la muerte de nuestra mascota y nos ayuda a disipar las dudas y preguntas que nos hacemos sobre la muerte de los animales, contribuyendo a que veamos más claramente que existe para ellos “después”.

Sea lo que sea, con toda probabilidad nuestras mascotas cuando fallecen tienen un paraíso, tienen un cielo esperándoles en el más allá pues como dice el Papa Francisco el paraíso está abierto a todas las criaturas de Dios y ellos sin duda se lo merecen por sus cualidad de ser seres incondicionales, ellos nos amará por encima de todas las cosas y jamás nos fallarán.
¿Acaso no se merecen un paraíso? ¿Un cielo para mascotas en el que descansen felices?
Nuestras mascotas tienen emociones, tienen conciencia, luego tienen alma.